El bable, una lengua en peligro de extinción
Los defensores de la llingüa asturiana luchan hoy en día porque el bable se convierta en una lengua oficial y goce de los mismos privilegios que el catalán o el vasco. Sin embargo son muchos los problemas a los que se enfrenta actualmente: la tradición oral se pierde cada vez más, las nuevas generaciones no tienen interés por conocer la lengua de sus ancestros y los políticos no se atreven a poner encima de la mesa, de una vez por todas, el tema de la oficialización.
¿Guaje, paisano y caxigalina son palabras que le suenan a chino o peor aún, a insulto? ¿Nunca se ha comido un pixín y si hablan de ir a picarle piensa que le van a hacer daño? Eso es porque es una de las muchísimas personas que no conoce el bable, la lengua que hablaban los asturianos de antaño y que aunque tiene el reconocimiento de lengua no está oficializada, lo que dificulta en demasía que hoy en día se preserve. Ante este panorama parece que tan sólo es cuestión del tiempo que la llingüa desaparezca por completo o sea utilizada por unas escasas minorías que la mantendrán viva a través de la tradición oral.
A los jóvenes asturianos les resulta mucho más fácil aprender inglés, francés o incluso chino mandarín para defenderse en este mundo globalizado. Mientras tanto su auténtica llingüa permanece olvidada en muchos centros de enseñanza, olvidándose en la mayor parte de las casas y tampoco es que las instituciones se acuerdan mucho de ella, salvo para entrar o salir de guerras dialécticas. Y es que, según sus defensores, su mayor problema es la ausencia de una oficialización, proceso que se viene reclamando desde hace años y que haría que se situara al mismo nivel que otros idiomas autonómicos como el catalán, el gallego o el vasco.
Aún así la llingüa cuenta con su propia academia de la lengua, fundada hace casi 30 años, y máxima difusora de todo lo que tiene ver con el bable. Sus miembros se encargan de mantener viva la tradición organizando cursos, concursos en lengua asturiana y celebraciones como el Día de les Lletres Asturianes, que este año cumplió su trigésimo aniversario. Son los que se encargan también de editar libros en bable, en un intento de que se mantenga viva la tradición escrita del idioma astur.
Por esta labor no están tanto los políticos que, en opinión de los defensores de la llingüa, no hacen lo suficiente por poner en valor el idioma de los ancestros astures. Al margen de temas de presupuesto se quejan de que no realzan tanto como deberían el bable. El lugar que ocupa en las instituciones es muy escaso, apenas se hacen intervenciones en asturiano, las publicaciones que se editan en bable son escasísimas y ni siquiera es una asignatura que se imparta en todos los centros de enseñanza infantil. Uno de los últimos pasos dados por el Principado, en pro de la divulgación de la llingüa, es que, la web oficial del gobierno podrá leerse en bable. Eso sí, al mismo tiempo también podrá consultarse en inglés.
Por cierto, un guaje es un niño, un paisano es un señor, una caxigalina un dulce, un pixín es un rape y picar a una puerta es sinónimo de llamar.
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Caxigalina nun ye “dulce”. Caxigalina ye una cosa ensin importancia, por exemplu, “tuviemos falando de caxigalines”.
Si quies dicir “dulce” n’asturianu, pues dicir “llambionada”, por exemplu, “merqué-y unes llambionaes al neñu”